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NDU &CHDSClub/ArgentinaClub de graduados argentinos del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa - CHDS - y de los restantes centros de estudios superiores de la U.S. National Defense University |
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¿Sumados, o divididos? Intereses regionales o intereses globales en la implementación de la paz. Por el General Evergisto de Vergara, MS "Estén siempre atentos al real origen de los problemas" Grl George S. Patton, Jr I Cuando a un militar se le pregunta sobre interoperabilidad de fuerzas combinadas, su pensamiento se orientará casi indefectiblemente a la integración de las comunicaciones, a compartir la información, a procedimientos operativos compatibles, o logística común. Todos estos aspectos son difíciles de concretar. Pero no son los más difíciles: cuando hablamos de fuerza militar multi - nacional, cualquiera sea su propósito, presuponemos el acuerdo político de varias naciones. Estos acuerdos políticos resultan de negociar intereses en vista a un objetivo común. Las bases para instrumentar los hechos fácticos son los acuerdos políticos, que acordarán el propósito político del despliegue, la arquitectura política de Comando, Control y Comunicaciones, la cadena de comando política, las restricciones legales, el grado de riesgo - no sólo el riesgo físico sino el riesgo estratégico - a aceptar, el status de comando de las fuerzas desplegadas, regulaciones legales derivadas del empleo de la fuerza y las Reglas de Empeñamiento en combate. Todos estos aspectos revelan esencialmente objetivos políticos consensuados en mayor o menor grado. En síntesis, la interoperabilidad no es un problema principalmente militar, es un problema de decisión política. Sobre esta base, recién puede comenzar a construirse la parte militar. La Argentina ha evidenciado su disposición para adoptar en el ámbito regional medidas concretas de vocación cooperativa. Junto con otros países americanos, han concertado esfuerzos y compromisos políticos en:
Además, ya existen organizaciones especificas en la región que quizás deban ser fortalecidas, como la Organización de Estados Americanos, la Junta Interamericana de Defensa y el Colegio Interamericano de Defensa. La Organización de Estados Americanos OEA) fue fundada en 1890 como Unión Panamericana, y es una organización internacional de todos los países de la región con principios compatibles con la Carta de la OEA. Aunque no es una organización de seguridad, su compromiso con la resolución pacífica de los conflictos y su rol en el apoyo de las democracias la convierten en un factor significativo en la seguridad regional. La Junta Interamericana de Defensa (JID) fue creada en 1942 para la defensa colectiva del hemisferio. Es la organización militar multilateral más antigua en el mundo, y actualmente militares de 23 países participan en ella. Financieramente apoyada por la OEA, la Junta proporciona los servicios de asesoramiento militar que requieran los órganos políticos de la OEA. El Colegio Interamericano de Defensa fue creado en 1962 por la JID como una escuela para la formación de líderes regionales. Allí se discuten aspectos que conllevan implicancias en la seguridad de la región. Sin embargo, después de la Guerra Fría, parecen surgir dos conceptos contrapuestos sobre cooperación internacional para mantener la paz y seguridad internacionales: las organizaciones regionales y el país líder extra - región. Yo sostengo que de la correcta elección de estas opciones estratégicas en la región surgirá un ambiente adecuado para la seguridad, cuya finalidad última es que nuestros pueblos se desarrollen libres de presión, coerción o amenaza. II Cuando el Secretario General de la ONU Boutros Ghali en 1992 suscribió el documento "Una Agenda para la Paz", en Enero de 1992, en su párrafo "VII. Cooperación con acuerdos regionales y organización", propugnaba la ayuda de los organismos regionales en el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales. Al respecto decía: "Pero en esta nueva era de oportunidad, acuerdos regionales o agencias [regionales] pueden prestar grandes servicios si sus actividades se llevan a cabo de una manera consistente con los Propósito y Principios de la Carta [de la ONU], y si su relación con las Naciones Unidas y en particular con el Consejo de Seguridad es gobernada por el Capítulo VIII". Como es de público conocimiento, el Capitulo VIII de la Carta de ONU habla sobre los Acuerdos Regionales, y expresa en su Artículo 52. 3. "El Consejo de Seguridad promoverá el desarrollo del arreglo pacífico de las controversias de carácter local por medio de dichos acuerdos u organismos regionales, procediendo, bien a iniciativa de los Estados interesados, bien a instancia del Consejo de Seguridad". Después de la Guerra Fría, y en pasado cercano, parece que esta propuesta consistente en que la ONU legitima el uso de la fuerza y los poderes regionales implementan, tuvo y tiene aplicación en MOMEP (bajo el auspicio dela OEA), KFOR (Kosovo) donde la OTAN implementa la Resolución del Consejo de Seguridad Nro. 1244/99 Anexo 2 punto 4 "La presencia internacional de seguridad con participación sustancial de la OTAN se desplegará bajo mando y control unificado...", y en UNAMET (Timor Occidental) establecida por la Resolución del Consejo de Seguridad 1264 (1999). Por supuesto que esta participación regional no es "pura", sino que existen contingentes militares menores de otras partes del mundo que también participan, pero cuya finalidad es dar consenso al uso del poder regional. Hasta aquí una aproximación de lo regional. Sin embargo, en Agosto de 1996 aparecen un Documento titulado "Respuesta del Gobierno del Reino Unido al suplemento de Una Agenda para la Paz del SG de las Naciones Unidas", que tiene otro concepto. III En el documento que mencionamos anteriormente "Respuesta del Gobierno del Reino Unido al suplemento de Una Agenda para la Paz del SG de las Naciones Unidas", del año 1996, hace considerandos sobre aspectos de mandatos, planeamiento, comando y control, y otros referidos a Operaciones de Apoyo a la Paz. En la parte "Planeamiento", segundo párrafo, dice: "Debido a que pocas naciones tienen la capacidad de desplegar rápidamente, las Naciones Unidas necesitan un entendimiento particular de las circunstancias en las cuales fuerzas mas rápidamente desplegables pueden moverse inmediatamente para implementar las Resoluciones del Consejo de Seguridad. Esto puede requerir de una nación líder que establezca el núcleo de la operación (o elementos de ella, por ejemplo la logística) junto con los elementos núcleos del Estado Mayor del Cuartel General de Naciones Unidas." Acá aparece el otro concepto. Una nación líder - poderosa agrego yo - que da los recursos para que otras naciones - menos poderosas - implementen los mandatos del Consejo de Seguridad. Esta Nación poderosa, casi inexorablemente, pertenecerá a otra región, y por lo tanto acá las opciones son excluyentes: o bien organizaciones regionales legitimadas por mandatos ONU, o bien país líder extra - regional, con conducción de Naciones Unidas Nueva York. En Noviembre del 2000, por Resolución S/2000/1085, el Consejo de Seguridad aprobó el "Informe Brahimi" que contiene el informe de un grupo de expertos para mejorar las Operaciones de Apoyo a la Paz. El "Informe Brahimi" hace sólo referencia tangencial a las Organizaciones Regionales. Lo expresa en el Capitulo II punto E "Consecuencias para la teoría y la estrategia del mantenimiento de la paz", que: " En la Carta se promueve claramente la cooperación con organizaciones regionales y subregionales para resolver los conflictos y establecer y mantener la paz y la seguridad. [ .......] No obstante, en lo que se refiere a las operaciones de mantenimiento de la paz, parece oportuno actuar con cautela porque los recursos y la capacidad militar están distribuidos de manera desigual en el mundo y los contingentes que se encuentran en las zonas más propensas a la crisis suelen estar menos preparados para hacer frente a las demandas del mantenimiento de la paz moderno que los de otros lugares. Si se proporcionara capacidad, equipo, apoyo logístico y otros recursos a las organizaciones regionales y subregionales, se podría habilitar a personal de mantenimiento de la paz de todas las regiones para que participara en las operaciones de las Naciones Unidas o estableciera operaciones regionales sobre la base de resoluciones del Consejo de Seguridad". Acá la opción es doble, como diría un amigo disconforme con la realidad que tengo "con tanta cautela, que se transforma en mitad de camino entre el bien y el mal". IV Siempre me he ufanado de tener amigos de todas las extracciones. Creo que en mi afán de descubrir verdades enteras y no medias verdades, converso con todos. Así tengo amigos derechistas e izquierdistas, nacionalistas y liberales, socialistas y conservadores. Así que conversando con ellos sobre este tema, me limitaré a decirles sus opiniones. Mi amigo liberal (el "Lexus" de Friedman), después de leer el "Informe Brahimi", estaba eufórico. Decía que por fin estábamos llegando a un estado superior de la humanidad, en donde los intereses globales estaban por encima de los intereses nacionales, así que se consideraba totalmente partidario de la "nación líder" para poner fin a tanta violencia desatada y a los horrores de las guerras. En cambio mi amigo nacionalista ( el "Olive Tree" de Friedman), que además le gustaba la filosofía, decía que la axiología del Informe Brahimi le parecía pura necedad. Según él, la caridad bien entendida empezaba por casa, y los intereses nacionales, los intereses regionales y los intereses globales aparecían en este mundo en ese orden. Pensaba que ningún país sacrificaría la educación, salud, servicios sociales, bienestar, paz y felicidad de su propio país para solucionar un conflicto en las antípodas. Así que participaba totalmente de las organizaciones regionales implementadoras de lo legitimado por ONU, y si los países poderosos querían ayudar logísticamente, que lo hiciesen antes. Después lo vi a mi otro amigo el izquierdista. Típico en él, se manifestaba disconforme con la realidad, pero no tenía soluciones muy claras. Por las dudas estaba en contra de todo lo que viniera de Estados Unidos. Según su particular parecer, la organización regional era una treta de este país para que la región se hiciera cargo del problema en Colombia. Sustentaba su opinión en la afirmación que Estados Unidos no quería ser el gendarme mundial, así que buscaba a quienquiera sea para que le quitase trabajo. A decir verdad, a mi amigo el izquierdista tampoco le gustaba el concepto de país líder, porque decía que todo terminaría en que los poderosos pondrían el dinero, y los débiles pondríamos la sangre. En cambio mi amigo derechista descargó su ira contra Europa. Pensaba que el concepto de país líder venía de allí, y vociferaba contra lo que llamó el "neo- imperialismo". Decía estar cansado del rol paternal europeo: nos decían cómo debíamos aplicar los derechos humanos en nuestra historia, pero era mejor para nosotros no bucear en la historia de ellos; Locke nos convencía de la importancia de tener una Constitución escrita, pero los ingleses no salían de la Magna Carta y el derecho consuetudinario; nos hablaban del país líder en vez de organizaciones regionales, pero creaban el EuroCorp; nos predicaban el libre comercio, pero se compraban las cosas entre ellos a precios más caros. Y ahora, agregaba, no propician una organización militar regional en nuestra región porque de lo contrario, les costaría más llevarnos por delante, para evitar el "cerco estratégico". Así que se declaraba totalmente a favor de las organizaciones regionales implementando la paz, legitimadas por mandatos de ONU. V Yo estaba contento de escuchar estas opiniones, porque encontraba parte de verdad en todos lados. Me parecía que las organizaciones regionales podían jugar un rol importante en la prevención del conflicto, y en la consolidación de la paz, pero en algunos casos las veía con escasez de recursos para desplegar y sostener organizaciones militares en el terreno en "peacekeeping" o "peace enforcement" legitimado por ONU. Además, podrían ser acusadas de parcialidad en "peacemaking" por los mismos países de la región, ya que el poder relativo de las naciones aún dentro de la región era diferente, y porque subsistía la idea en sectores de algunos países regionales que era mejor liderar que integrar. Pero era claro que estamos aproximándonos a una opción de hierro, una decisión política que siempre es de mayor gravedad y coraje que una decisión estrictamente militar. También me pareció difícil implementar el Informe Brahimi, que parece querer conducir el mundo como un Grupo de Tiradores, con listas mundiales stand-by e inspecciones del gobierno mundial a las capacidades militares de las naciones contribuyentes, que fatalmente serían las menos poderosas. A menos que pensásemos que algún país del tercer Mundo estaría autorizado a inspeccionar a elementos de la OTAN, por citar a alguien. El esquema inicial es común: ONU legitima el uso de la fuerza, y la opción estratégica para nosotros es ¿quién implementa, la Organización Regional o el país líder? Si las regiones consensuan intereses y le faltan los medios, los países poderosos preocupados por la paz y seguridad internacionales podrían ayudarnos logísticamente, siempre que los medios militares que provean para evitar los horrores de la guerra sean gratuitos y no para aumentar las deudas externas. Caso contrario, se podría pensar que razones de bolsillo o de poder priman sobre las razones humanitarias que se esgrimen. Con estos antecedentes, las opciones se presentan mas claras:
Pero definitivamente me opongo al concepto de "país líder" para participar en otras regiones, a menos que sólo sean operaciones con efectivos mínimos para dar consenso. Este concepto es preocupante, si sobre todo lo que se habla es de Operaciones Capítulo VII. Si este es el caso, allí sí se daría la opinión que los países más ricos ponen los recursos, y los países más pobres pondrán la sangre. Hoy, los países del continente consolidan definitivamente las instituciones democráticas; es bueno entonces que políticos y soldados nos reunamos para que - entre todos - reflexionemos y busquemos respuestas a los actuales desafíos. Nos encontramos en una interesante y compleja etapa de las relaciones internacionales, en la que resulta necesario explorar nuevas opciones en el ámbito caracterizado por la indefinición y la incertidumbre, y que sólo podrán ser acotadas por la claridad de los objetivos y la confianza que logremos generar en nuestra región. El apoyo y estímulo a la implementación de foros de discusión intrarregional sobre las temáticas de seguridad y defensa como éste, parece entonces un esfuerzo útil y provechoso. |