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NDU &CHDSClub/ArgentinaClub de graduados argentinos del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa - CHDS - y de los restantes centros de estudios superiores de la U.S. National Defense University |
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Exposición del Cnl. DAEN Carol Dick Richter
Buenos Aires, Argentina, 2-5 de abril de 2001 guía temática de la exposición
I. Antecedentes
II. Papel de Bolivia en las Operaciones de Mantenimiento de Paz
III. Obstáculos y ventajas hacia la creación de una Fuerza Multinacional en América del Sur
Introducción La presente exposición analiza la experiencia boliviana en las Operaciones de Mantenimiento de Paz bajo el mando de las Naciones Unidas. La participación boliviana nos enseñó varias lecciones y nos permitió ver los desafíos que se nos presentan para una intervención ampliada en futuras operaciones de paz. Primero abordaré el cambiante contexto en el que se desenvuelven las Operaciones de Mantenimiento de Paz de las Naciones Unidas. Luego presentaré lo que significó para Bolivia su participación en estas operaciones y las lecciones aprendidas de dicha experiencia. Por último, propondré mi visión sobre la creación de una Fuerza Multinacional de Paz conformada por Estados sudamericanos.
I. Antecedentes Las Naciones Unidas se fundaron, tal como menciona la Carta de este Organismo, para "salvar a las generaciones venideras del azote de la guerra". En ese sentido, la preservación de la paz constituye actualmente el principal propósito de las Naciones Unidas, y, de manera muy significativa, muestra la eficacia de la Organización ante los pueblos a los que se comprometió defender. Durante años, las Naciones Unidas han desempeñado una función importante en la tarea de aplacar las crisis internacionales y solucionar los conflictos prolongados. La Organización ha llevado a cabo complejas operaciones de establecimiento de paz, mantenimiento de paz y de asistencia humanitaria, ha realizado esfuerzos dirigidos a impedir el estallido de conflictos, y asimismo, en situaciones posteriores a los conflictos ha venido tomando cada vez más medidas coordinadas para hacer frente a las causas fundamentales de la guerra y sentar las bases de una paz duradera. Las Operaciones de Paz no estaban previstas inicialmente entre las acciones contempladas por la ONU para garantizar la paz y seguridad internacionales. Éstas no nacieron con la pretensión de sustituir los medios de solución pacífica de controversias previstas en el capítulo 6 de la Carta de la ONU. Tampoco buscaban reforzar las acciones en caso de amenazas a la paz contempladas en el capítulo 7 de dicha Carta. Las Operaciones de Mantenimiento de Paz en el contexto de la guerra fría Vale mencionar que, a pesar de que la guerra fría fue un periodo de mayor tensión militar, el número de operaciones de paz fue menor. De igual manera, el despliegue de personal militar y presupuesto anual destinados a dichas operaciones era menor al de la época actual. La misma naturaleza de los conflictos variaba significativamente de los actuales. El ex Secretario General de las Naciones Unidas, Boutros Boutros-Ghali ilustra este punto al sostener que, de los cinco conflictos en que se efectuaban Operaciones de Mantenimiento de la Paz a principios de 1988, cuatro correspondían a guerras entre Estados y sólo uno -un 20 por ciento del total- a un conflicto intraestatal. Actualmente, más de la mitad de los conflictos a los que acude las Naciones Unidas en misiones de paz se generan al interior de los Estados. Además, durante la guerra fría, la naturaleza misma de las Operaciones de Mantenimiento de Paz era distinta. Durante este periodo, estas operaciones se centraban generalmente en el ámbito militar y solían desarrollarse después de la cesación del fuego, y antes de que se hubiera negociado un arreglo del conflicto correspondiente. De hecho, uno de los objetivos principales era sentar las bases para entablar negociaciones hacia la paz. Las Operaciones de Mantenimiento de Paz en la era post guerra fría El fin del bipolarismo incrementó sensiblemente el número y la complejidad de las misiones de la ONU. De tal modo, pasamos de un periodo de alta tensión y baja inestabilidad durante la guerra fría, a otro de baja tensión y alta inestabilidad. A pesar de la continua tensión Este-Oeste durante los años de la guerra fría, las Naciones Unidas intervinieron en sólo 13 misiones de paz. En los pocos años desde el derrumbamiento del bloque soviético, las Naciones Unidas han emprendido un total de 38 operaciones en todo el planeta. Sin embargo, además del incremento en el número de operaciones de paz, las Naciones Unidas se vieron en la obligación de enfrentarse a un nuevo tipo de conflictos. Los nuevos conflictos tienen como protagonistas, no sólo a los ejércitos, sino también a milicias y civiles armados que carecen de una estructura de mando bien definida. Estos conflictos civiles con características de guerras de guerrilla provocan un mayor número de emergencias de carácter humanitario debido a no realizarse en frentes de combate definidos donde, por consecuencia, los civiles suelen ser las principales víctimas y, generalmente, los principales objetivos. El mantenimiento de la paz, concebido inicialmente como una forma de ayudar en la solución de conflictos entre Estados, ha tenido que hacer frente a crisis locales y guerras civiles con las características mencionadas. Con ello, las Naciones Unidas han visto cómo sus funciones se multiplicaban: además de mediar entre las partes, muchas veces sin el consentimiento de las mismas, se vieron en la necesidad de actuar como policías, realizar y facilitar labores humanitarias, vigilar el respeto a los derechos humanos y sentar las bases para reconstruir una sociedad. Un entramado de funciones en el que además de militares, han trabajado conjuntamente policías, observadores civiles y miembros de organizaciones humanitarias (como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y UNICEF). Es decir, la concepción clásica de mediar para salvaguardar la paz ha dado paso a un nuevo concepto de misión en el que se hace necesario crear las condiciones para alcanzar la paz y mantenerla.
II. Papel de Bolivia en las Operaciones de Mantenimiento de Paz Ante este escenario es que Bolivia inicia su participación militar en las Operaciones de Mantenimiento de Paz. Desde el inicio de las gestiones para la eventual participación boliviana en dichas operaciones, se puso en evidencia que las condiciones a las que se ven expuestos los "Cascos Azules" en la actualidad son mucho más complejas y por tanto, requieren de mayor versatilidad de las fuerzas multinacionales. El 21 de febrero de 1995 una comisión de las Naciones Unidas propuso al Ministerio de Defensa de Bolivia contribuir con tropas voluntarias en Operaciones de Mantenimiento de Paz. Ese mismo año, el Consejo de Seguridad de la ONU resolvió enviar a Angola un contingente de paz de 7.000 integrantes para pacificar ese país y, entre otras cosas, desenterrar las minas antipersonales allí colocadas. En mayo de 1997 las Fuerzas Armadas de Bolivia y el Departamento de Operaciones de Paz de la ONU firmaron un memorándum de entendimiento mediante el cual el país comprometía contingentes a disposición de las Naciones Unidas de acuerdo al capítulo sexto de la Carta de las Naciones Unidas. Nuestro país se constituyó en el primer Estado latinoamericano, y el octavo en el mundo, en adherirse a dicho compromiso, iniciando de esta manera la posibilidad de convertir soldados bolivianos en "Cascos Azules". De este modo se iniciaron los entrenamientos a un contingente de 540 soldados voluntarios especialmente convocados para formar parte de la llamada Agrupación Táctica Bolivia. Este contingente fue entrenado por dos años en el Batallón Manchego del Ejército con asiento en Santa Cruz cursando las 33 tareas requeridas paras las Operaciones de Mantenimiento de Paz. Entre ellas podemos mencionar adiestramientos en puntos de control, tácticas, consideración situacional de entrenamiento, disciplina, posibilidades y restricciones, seguridad, uso de intérpretes, amenaza de francotiradores, patrullaje, escolta a convoys, además de aprender una nueva lengua, en este caso, el inglés. El contingente obtuvo también formación en materias adicionales, tales como los cursos de policía militar, sobrevivencia y operaciones psicológicas. Antes de que la ONU acredite la participación de los integrantes de la Agrupación Táctica Bolivia, éstos fueron previamente puestos a prueba por la Unidad de Entrenamiento de las Naciones Unidas, obteniendo la calificación de excelente. El contingente boliviano obtuvo la credibilidad suficiente para integrar el selecto grupo de ejércitos latinoamericanos al servicio de las Naciones Unidas. Además del personal de tropa, las Naciones Unidas enviaron observadores militares bolivianos a distintas operaciones de paz en el mundo, incluyendo Kosovo, Kuwait y Timor Oriental, como parte de nuestro entrenamiento en administración de personal multinacional. Sin embargo, la experiencia más beneficiosa para el país fue la operación en Angola. Operación en Angola El 3 de mayo de 1999 se trasladaron 70 "Cascos Azules" de la Agrupación Táctica Bolivia a Luanda, Angola con la misión de intervenir en la fase de liquidación de la Misión de Paz en este territorio y facilitar el repliegue de personal, medios y materiales desplegados por Naciones Unidas. Bolivia fue parte de un grupo de 33 países del planeta en constituir la Misión de Observación de Naciones Unidas para Angola. Hay dos hechos que deben destacarse en nuestra participación en Operaciones de Mantenimiento de Paz de la ONU: primero, las elevadas normas de las Naciones Unidas en lo que se refiere a selección de personal y la rigurosidad del entrenamiento permitieron a nuestros soldados integrarse a un grupo selecto de militares en el mundo. Además, la calificación de excelente, con que fue acreditada Bolivia únicamente junto a dos otros países, India y Pakistán, permite a nuestras tropas iniciar una participación ampliada en futuras Operaciones de Paz. Bolivia ve con agrado el que ahora pueda contar con mejores profesionales militares para el servicio de las Naciones Unidas y de nuestro país. Segundo, la salida del contingente boliviano para encontrarse con un mundo conflictivo que supera en mucho los tradicionales términos de referencia de nuestros militares, permitió a la Agrupación Táctica Bolivia desempeñarse en distintas prácticas, como ser el operar dentro de una fuerza multinacional, aplicar conocimientos en derechos humanos y derecho internacional humanitario e intercambiar experiencias con integrantes de fuerzas armadas de otros países. IV. Obstáculos y ventajas hacia la creación de una Fuerza Multinacional en América del Sur La participación de varios países de la región en operaciones de paz, así como la inminente integración por la que atraviesan nuestras naciones puso en consideración la creación de una Fuerza Multinacional de Paz en el subcontinente. Permítanme hablarles sobre mi visión con relación a la conformación de esta Fuerza Multinacional poniendo de manifiesto los obstáculos y ventajas que esta medida representará para nuestros Estados. Considero importante reconocer que el hecho de que cada Estado mantenga intereses propios y busque objetivos específicos en su participación en misiones de paz, puede traducirse en distintas concepciones sobre los objetivos de una Fuerza Multinacional sudamericana. A manera de ejemplo, mientras que la participación de algunos Estados de la subregión en operaciones de paz de la ONU se centra más en lo que estipula el Capítulo 6 de la Carta de las Naciones Unidas sobre arreglo pacífico de controversias, para otros, su participación está sujeta en mayor grado a los términos del Capítulo 7 referente a acciones en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión, mientras que otros Estados aún no definieron una política institucional en materia de su colaboración en operaciones de paz. De igual modo, se tendrá que definir un ámbito común de participación de la Fuerza Multinacional de acuerdo a las distintas doctrinas que cada Estado parte mantenga en relación a operaciones multinacionales. Además de los obstáculos que presenta la conformación de una Fuerza Multinacional sudamericana, no sólo para nuestras fuerzas, sino también diplomáticamente, debemos también hacer notar las ventajas existentes en la conformación de dicha fuerza. Para comenzar, la creación de una Fuerza Multinacional encomendada a la preservación de la paz requerirá de un alto grado de confianza entre los Estados partes. Esta Fuerza Multilateral demandará una muestra adicional de los avances de nuestros Estados en el fomento de la confianza en la subregión. Segundo, una fuerza Multilateral de Paz representará un paso adicional hacia la culminación de la carrera armamentista en Sudamérica permitiendo un equilibrio relativo y un bajo nivel de amenazas entre países vecinos. Centrándome en nuestra experiencia en las operaciones de paz, considero que nuestra participación destacada en estas operaciones, tanto en la instrucción como en la ejecución, me hace considerar que estamos calificados para conformar una fuerza multinacional regional, basada en condiciones de igualdad entre Estados parte y con el objetivo de consolidar la paz en la región. |
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