NDU&CHDSClub/Argentina

Club de graduados argentinos del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa - CHDS - y de los restantes centros de estudios superiores de la U.S. National Defense University

LA DEFENSA en la Subregión: nuevos desafíos, nuevas propuestas.

Primer Simposio sobre Seguridad y Defensa del Club CHDS- Argentina.

Buenos Aires, 3 y 4 de abril de 2001.

Panel 1 Expertos 3 de abril a la manana

Lic Luis Tibiletti. Director Académico SER en el 2000.

1. INTRODUCCION

En primer lugar quiero agradecer a los amigos del CHDS que me hayan permitido exponer el punto de vista de nuestra institución no gubernamental en este interesante debate entre políticos, militares y académicos. Como muchos de ustedes saben SER en el 2000 lleva en sus diez años de existencia, más de setenta reuniones a nivel local y muchas a nivel subregional promoviendo la creación de espacios de diálogo estratégico y colocando nuestras publicaciones y nuestra base de datos al servicio del conocimiento de los temas de seguridad y defensa.

Por ello nos congratulamos que los exalumnos del CHDS se hayan fijado también como objetivo el debate entre políticos alrededor de los temas de seguridad y defensa que es uno de los principales desafíos de nuestra construcción democrática en la subregión en los próximos años. Tuve la suerte de estar en la mesa de Bariloche durante la IIda Conferencia de Ministros de Defensa en la que el Secretario Perry propuso la creación del Centro y seguramente se sentirá muy gratificado de esta actividad que hoy comenzamos en Buenos Aires, cuando la Directora del Centro aquí presente se lo comente.

 

2. LA NECESIDAD DEL DEBATE

La escalada al fin de siglo de la situación colombiana al tope de la agenda de la relación de los EEUU con el resto del continente y en particular su pedido de respuestas frente a la crisis a los países de América del Sur ha servido como ejemplo para desnudar las carencias que nuestro proceso integrativo subregional había acumulado en su corta existencia.

Sin dejar de reconocer que el Mercosur continúa siendo nuestra única opción estratégica para la inserción en el mundo de la globalización, debemos comenzar a ser mucho más exigentes con nosotros mismos. No hace falta ser experto en economía para darse cuenta que en esa área el proceso integrativo tiene un gran ausente en la voluntad de los gobiernos para construir las instituciones multilaterales que sirvan de amortiguación a los conflictos -absolutamente previsibles-, en materia de adecuación a diferentes momentos internacionales y a las diferencias en los procesos económicos de cada uno de los socios.

Es evidente que lo mismo está sucediendo en materia de política exterior y especialmente en los temas de seguridad internacional y regional. No hemos sido capaces de construir una visión compartida ni siquiera en el diagnóstico y mucho menos en los caminos de acción.

El impulso que al inicio de la década de los 90 nos permitió desarmar muy rapidamente la historia de las hipótesis de guerra cruzadas propias del último siglo y tras el cual -aunque con distintos ritmos-, se alinearon los militares de nuestros países del Cono Sur, no supimos mantenerlo en la segunda mitad de la década para reorientar nuestras políticas de seguridad.

Ni siquiera los acuerdos alcanzados en materia de transparencia, libros blancos de defensa y control de gastos militares o la negativa común de gendarmizar nuestras Fuerzas Armadas frente a las llamadas nuevas amenazas, han servido de red suficiente para promover la búsqueda de un pensamiento estratégico común.

Sin embargo ese esfuerzo inicial logró que la trama de relaciones de seguridad y cooperación en defensa que supimos construir haya soportado y hasta amortiguado los conflictos de naturaleza económica, comercial y monetaria desatados junto a la recesión generalizada en la región. Otra, sin duda, hubiera sido la historia y la posibilidad de reencauzar el proceso si le hubiéramos agregado tensiones militares o carreras armamentistas, como en décadas anteriores. Como decía días atrás un investigador de la Universidad de Jerusalen experto en temas de paz, nuestro Cono Sur pudo pasar de la paz negativa del equilibrio de poder a la paz estable de la cooperación pero tiene condiciones para saltar hacia una comunidad pluralista de seguridad como la de Europa occidental.

Frente al desafío de los problemas de seguridad y defensa en nuestra subregión creemos que algunas de estas preguntas solo pueden encontrar respuestas válidas en los dirigentes políticos:

¿Cuál es desde la visión de los representantes de nuestros pueblos la agenda de seguridad de nuestros países?, o dicho de otra forma ¿cuáles creen ustedes que son los asuntos que merecen ser considerados como de seguridad en tanto ponen en riesgo la supervivencia de la nación y/o su sistema político?

Esto nos parece clave ya que el proceso de securitización por el cual un tema es llevado a ser asunto de seguridad del estado es un proceso político y como tal está sujeto a las reglas del juego de las relaciones de poder. Por ello es que no es lo mismo elaborar la propia agenda de seguridad que aceptar la de otro por más legítima que sea para él.

Frente a esa agenda nuestra ¿cuáles creen ustedes que pueden ser las respuestas comunes?, ¿qué papel cabe allí para las distintas instituciones estatales?, ¿qué piensan que deben hacer en particular las instituciones militares como forma de cooperar para enfrentar esos problemas?, ¿qué debemos responder a las demandas para la reconstrucción del sistema de seguridad interamericano?, ¿cómo participar juntos en el sistema de seguridad global tanto para fortalecerlo como para corregir sus tendencias erróneas?.

3. LAS DIFICULTADES PARA EL DEBATE POLITICO

Durante la vigencia de la Guerra Fria el papel de custodios del control social que asumieron todas las FFAA a traves de la DSN -ya fuera en su version conservadora en los paises del Cono Sur o reformista en los paises del pacto Andino-, llevaron a colocar al enemigo al interior de las propias sociedades.

Como señala con total lucidez OLMEDA en su analisis de la realidad española esto lleva a la imposibilidad de que la sociedad acceda a conocer sobre temas de seguridad y defensa. Es obvio que por eje`mplo el Departamento de Defensa de los EEUU mantenga en secreto las últimas incorporaciones de tecnología antiradárica del avión fantasma pero si este secreto se extendiese a toda la política de seguridad y defensa y los ciudadanos de los EEUU no pudieran conocer en que se van a gastar los billones de dolares de su gasto militar seguramente su preocupación por estos temas y la de sus políticos sería también muy baja.

Exactamente esto es lo que sucedió en nuestros países. Jamas existió una formulación expresa sobre políticas de seguridad y defensa y por lo tanto como nadie ama lo que no conoce y la cultura del secretismo incluía todo, nadie podia conocer, ni amar y yo agregaria nadie investiga sobre lo que no ama y sin investigacion no hay produccion de conocimiento.

El conocimiento de la sociedad es básico pues de ella salen los dirigentes políticos que tienen que elaborar el consenso interno que sustenta políticas de estado y el consenso regional que permite pesar a la hora de las decisiones y que se constituye hoy en la principal arma estratégica de nuestras naciones pequeñas y/o medianas. Pero esos consensos surgen de un trabajo de diálogo, esclarecimiento de posiciones, generación de espacios de acuerdos y desacuerdos, trabajos académicos, incorporación de toda la sociedad al debate, etc. Es decir ni más ni menos que lo que vemos que hacen los países con vocación de participar en los asuntos internacionales.

Esta historia donde el enemigo estaba dentro de nuestras sociedades es la verdadera causa de las dificultades que aun hoy a veces afrontamos para que las dirigencias políticas se involucren en la formulación de las políticas públicas de seguridad internacional y defensa como también pasa en materia de seguridad interior. Por eso es que en el Cono Sur hemos sido tan reacios a aceptar la militarización de las respuestas a problemas que si bien pueden llegar a ser considerados a veces problemas prioritarios de seguridad, su naturaleza económica y social exige respuestas en ese campo antes que la utilización del máximo exponente de la violencia estatal que son las FFAA. Esto vale para temas como el narcotráfico o el más actual del indigenismo.

 

 

 

 

3. EL CAMBIO POSITIVO

Dos transformaciones doctrinarias de gran impacto político es la que nos han permitido a pesar de las rémoras, avanzar en el buen camino.

a) La diferenciacion entre defensa nacional y seguridad interior ,ambas formando parte junto a muchas otras dimensiones -lo ecológico por ejemplo-, del universo de problemas de seguridad de un Estado. Esto permite remarcar que cualquier ciudadano de un país nunca es un enemigo de su estado sino cuando más un delincuente que viola la ley y que de él se deben encargar los instrumentos de aplicación de la ley con sus propias lógicas y metodologías . De este modo se logró eliminar el principal componente negativo que señalaba Olmeda y asi permitir iniciar una política más transparente y de confianza con la propia sociedad.

b) Eliminar la idea de que la defensa es toda medida que se adopta para darse seguridad ; ésta era otra de las bases del pensamiento autoritario que llevaron a creer que todo es defensa y como naturalmente uno tiende a identificar a la defensa con su herramienta principal, los militares, el pensamiento autoritario terminó llevando a que los militares se hicieran cargo de todo. Al ampliar las dimensiones de los problemas de seguridad uno no puede imaginarse ya a la defensa contestando p.ej.a la gravisima amenaza a la seguridad de los Estados que -como ha quedado demostrado tras la investigacion del senador Levin en los EEUU-, representa la falta de control del sistema financiero internacional.

Las rémoras en elaborar estos cambios culturales son las que explican por ej. la negativa del Parlatino a crear una comisión para el tratamiento de estos asuntos (considerando que ya tiene otras diecisiete sobre asuntos varios) o la inexistencia de un protocolo específico en el marco mercosuriano.

4. LAS PROPUESTAS

Así como ayer en el Cenepa cuando el conflicto entre Ecuador y Peru, queda claro hoy con el problema de Colombia que nuestra región no puede soportar conflictos que escalen y se descontrolen. Los gurúes de la city de Nueva York no diferencian demasiado lo que hay al sur del Río Grande y nuestra actual etapa recesiva requiere cada vez más de la confianza de los inversores. Por eso es que decimos que la paz tiene hoy valor estratégico y muy brutalmente decimos que hasta cotiza en bolsa.

Es necesario para mantenerla utilizar el amplio margen de posibilidades que ofrece la diplomacia parlamentaria. Con Chile lo hicimos para alcanzar la resolución del tema de Hielos Continentales. Hace siete años nos tocó acompañar el esfuerzo que hiciera el entonces presidente de la Comisión de Defensa del Senado Eduardo Vaca para lograr realizar dos reuniones anuales de las autoridades de las comisiones de defensa del Cono Sur. Los que lo conocimos no podemos olvidar el esfuerzo que con sus problemas de presión a cuesta le significó ir a La Paz a invitar personalmente a un senador que no nos daba respuesta telefónica. Seguramente por la lógica renovación de bancas ninguno de los presentes lo sabrá pero ellos fueron los únicos invitados extranjeros a la ceremonia de jura de nuestra actual Constitución del 94. Estamos convencidos que este tipo de eventos debe repetirse con normalidad y ser incluso institucionalizados.

En función de la experiencia de una década transcurrida queremos concluir formulando una propuesta en el mismo sentido de la que sostenemos desde hace diez años y que tuvimos oportunidad de volver a plantear en la Primera Conferencia Subregional sobre Seguridad y Defensa del Mercosur más Bolivia y Chile que con tanto éxito organizara hace dos años el Ministerio de Defensa del Paraguay también con el apoyo del CHDS:

La consideración de todos los ítems de análisis nos lleva a creer viable en esta coyuntura histórica un sistema de seguridad estratégica regional en el Cono Sur, siempre que responda a las siguientes premisas:
1) Basarse en los nuevos conceptos de las comunidades pluralistas de seguridad , más que en los conceptos de alianzas o sistemas colectivos de defensa.
2) No pretender ser una solución aislada de la subregión del Cono Sur, sino procurar su articulación junto a otros esfuerzos subregionales en el seno de la OEA.
3) No ser confrontativo sino complementario de toda iniciativa en materia de seguridad que la principal potencia hemisférica pueda plantear en consideración.
4) No ser obra exclusiva de diplomáticos ni de militares, sino del trabajo mancomunado de las cancillerías, ministerios de defensa y estados mayores junto a la legitimación consensuada en los parlamentos.

De acuerdo con estas premisas, podrían desarrollarse las siguientes acciones:
A) Definición por parte del poder político de los países de la región, de sus intereses comunes en materia de defensa y seguridad, atendiendo principalmente a la eliminación de los posibles focos de conflicto y a la armonización de las política de gasto militar y armamentos; y creación de una Conferencia Permanente de Seguridad y Cooperación del Cono Sur, como instrumento operativo de estas definiciones multilaterales y de la acción concreta para neutralizar hipotéticos conflictos que conlleven el peligro del empleo de la fuerza.
B) Creación de un Centro de Prevención de Conflictos Subregional cuya sede podría ubicarse en Asunción del Paraguay, al cual todos los países miembros del Mercosur ampliado aporten la información nacional. Este centro debería atender cuatro tareas básicas:
- Creación de un banco de datos de información estratégica de carácter estático de los países de la subregión (que permita quizás ahorrar la compra o por lo menos evitar los errores de los informes conteniendo dichos datos "secretos" entre nosotros- provenientes del SIPRI de Estocolmo, el Instituto de Estudios Estratégicos de Londres o de las oficinas de desarme de la ONU).
- Receptar toda información dinámica sobre movimientos de unidades o sistemas de armas, cambio de condiciones de alistamiento, etc.
- Con toda la información reunida, impedir falsas percepciones de amenazas entre los países de la región, que puedan tener su origen y/o agravarse por recelos surgidos en relación con actividades de tipo estratégico militar de un vecino. Esto requiere un fuerte trabajo de concientización de los medios ya que todos asumen que el conflicto vende más que la paz.
- Promover y desarrollar investigaciones, simposios, conferencias y todo tipo de eventos que coadyuven al desarrollo de un pensamiento estratégico común en la subregión. En particular se debe poner fuerte acento en el tema de las percepciones mutuas en los casos de países vecinos con antiguos problemas territoriales pendientes.
C) Promover desde los estados nacionales intercambios de tipo político y técnico entre los actores y expertos de las relaciones estratégicas ya sean militares, políticos o académicos.
D) Promover la cooperación de los estados de la región en materia de protección civil (como una concepción desgajada de las actividades de defensa civil, limitando a ésta a la salvaguarda de los ciudadanos en los casos bélicos).
E) Instrumentar la cooperación militar en materia de producción para la defensa, iniciando un proceso de complementación en upgrade y equipamiento y procurando condiciones para atraer a este proceso a capitales privados nacionales e internacionales.


Quiero reiterar algunas condiciones necesarias para hacer esto posible :

  • Asunción por los sectores políticos de AL de toda su responsabilidad en la formulación de las políticas de seguridad internacional, defensa nacional y seguridad ciudadana
  • Definición por consenso de los sectores políticos mayoritarios de cada país de su agenda de seguridad y luego negociación de la misma empezando por las subregiones y luego a nivel hemisférico.
  • Identificación posterior de los intereses, amenazas y oportunidades en forma conjunta a nivel subregional.
  • Establecimiento de relaciones maduras con los EEUU eliminando la búsqueda de liderazgos subregionales. Asimismo reforzamiento de los contactos y relaciones políticas con dicho país a nivel de ministerios de defensa, cancillerías, parlamentos y partidos políticos.
  • Incremento sustancial y monitoreado por la OEA de la cooperación entre todas las áreas de gobierno a nivel nacional, subregional y hemisférico que deben intervenir para hacer frente a la naturaleza de las nuevas amenazas. Ellas podrán incluir a las Fuerzas Armadas pero no desnaturalizando la esencia del conflicto ni de su identidad sino cooperando con las necesidades estatales.
  • Resolución del dilema modernización vs. armamentismo para permitir que todos los países en su proporción razonable cuenten con Fuerzas Armadas en condiciones de interoperar con base en la idea de equilibrio cooperativo cuando los sistemas políticos de seguridad los reclamen.
  • Fortalecimiento de todas las organizaciones de naturaleza política y diplomática e incluso no gubernamentales para la resolución de conflictos utilizando para ello experiencias como las propias de Contadora o la MOMEP y de Europa como la OSCE o la OSCM. Así se podrá construir una seguridad con herramientas adecuadas a la naturaleza de las amenazas a la región y no siempre con instrumentos militares.

Finalmente quiero insistir en que en democracia los éxitos y fracasos tendrán siempre el mismo origen: la capacidad de las dirigencias que representan a los pueblos y por ello resulta imprescindible que nuestros políticos de la subregión conduzcan como verdaderos estadistas el proceso integrativo.